FIBBER 2017,LA ROMERÍA NEGRA

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Fibber 2017, La Romería Negra

El cielo de Hemingway. El viajero Edgar T. A. Wigram se dio un largo paseo por media España cuando amanecía el siglo XX y lo que vio luego lo publicó en un libro en Londres, adornado con bonitas acuarelas que él mismo pintaba, en las que se contemplaban monumentos y escenas costumbristas. Llegó cierto día a Béjar, con la mala fortuna de que el FIBB (Festival Internacional de Blues de Béjar) todavía no había empezado, así que pintó un par de rincones bejaranos y siguió su camino hacia Ávila, no sin antes acariciarse con parsimonia el mentón y dejar escrito que aquel paisaje que tenía ante sus ojos le parecía un trozo del Tirol caído a la vera de Extremadura.

El Castañar es un glaciar de castaños, pues, levantado en el altar mayor de ese escondido retablo tirolés donde se oficia el rito del blues en medio del verano meseteño. Una isla nocturna en la que las luces alumbran el cielo y los astros se alinean uno tras otro para iluminar el blues venido de los cinco continentes, bajo una tormenta de guitarras y tambores que llevan casi dos décadas conjurando la atmósfera no para que llueva, sino para que se desparrame la música y empape a los fieles fibbers que un año tras otro cumplen con el rito de esta romería negra que deja luego el espíritu como un bálsamo, curado de los espantos que el día a día produce cuando no te frotas bien todo el cuerpo con el blues nuestro de cada noche en la plaza de toros más antigua del Misisipi.F1

En una carta enviada en 1931 a F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway le decía: «Para mí, el cielo sería una gran plaza de toros en la que yo tuviese dos localidades de barrera y cerca un arroyo con truchas en el que nadie más pudiera pescar».Dos localidades de barrera para asistir a la fiesta nacional del blues en la plaza de toros de Béjar bastan para sentirse en el cielo del santo bebedor de la barba blanca. Aunque no haya cerca un arroyo con truchas. Pero todo se andará.

BLUES PEOPLEruta-66